Prólogos

Prólogo del catálogo


por Jorge López Anaya


Existe en la pintura de Liliana Golubinky -por lo menos en los últimos tiempos una voluntad de expresión propia, trabajosamente lograda dentro de los canales lingüísticos de una figuración de síntesis, con una iconografía reiterada y cierta inclinación hacia un rigor compositivo que no prescinde de los rasgos sensibles e intuitivos.
Esa iconografía resulta de una suerte de préstamo que toma de los antiguos mapas americanos e ibéricos, que además de los pormenores geográficos y nomenclaturas, ostentan una abundante fantasía -de la que se sirve en sus cuadros- con carteles, personajes,naves, monstruos marinos y otras referencias del antiguo arte cartográfico.
Empero, muy libremente, sobre esa base, formaliza una imagen plástica plena de empastes, con un color luminoso, con trazos y grafismos espontáneos pero controlados, con ponderadas relaciones entre tonos y acentos, entre espacios y dimensiones. Es una pintura que mas allá del énfasis puesto en la representación cartográfica y en las naves que surcan los mares, juega sobre el soporte con un marcado acento abstraccionista. En sus naturalezas muertas y en sus paisajes, las grafias y la atmósfera cromática, el nacimiento de formas, de objetos, el cielo, el mar, están tratados con vigor y equilibrio plástico, Es evidente que al momento de descarga intuitiva, de la prisa, al hacer fluido y veloz le sigue siempre el trabajo lento del análisis de la condensación.
Liliana Golubinsky posee una intensa pero breve trayectoria artìstica, formada en las escuelas de bellas artes de Buenos Aires y junto a un reconocido maestro, el pintor Miguel Dàvila, desde su primera muestra individual en la recordada galería Lirolay ,hace una década, ha madurado un conjunto de ideas, algunas de las cuales se perciben en el fondo de muchas de sus obras actuales, El mismo espíritu, la misma ausencia de violencia formal, similar claridad y sencillez de la imagen se mantienes en pinturas de momentos y temáticas diversos.
Desde sus cuadros con cartografías y naves de la conquista hispánica, que constituyen el núcleo principal de esta muestra, hasta sus pinturas mas recientes -el lapso es muy breve-, ha revalorizado el color, un color que se torna mas y mas saturado, yuxtaponiendo zonzas de franco cromatismo. Según parece, este rasgo lingüístico preanuncia la apertura hacia otra serie de obras planteadas, preferentemente, sobre problemas cromáticos y apuntando a una imagen mas abstracta, con una composición neta y definida. Es probable que ese motivo plástico se evidencie dominante en posteriores muestras de Liliana Golubinky.