Prólogos

Prólogo del catálogo

Publicado en " Prólogo del catálogo "
por Alberto Pío Rosales


Poco tiempo atrás me encontré con un viejo amigo, muy querido, al que hacia años que no veía. Se trata de un ser muy especial, gran estudioso del alma y de todas sus vicisitudes. Salía el de estar en el taller de Liliana Golubinsky habiendo visto sus trabajos a exponer. Con gesto tan placido como circunspecto me digo lo siguiente: "Entre curioso de su obra, y salgo curioso de mi mismo. Tal vez pueda entenderme si consigo que me entiendas. "Empiezo por el principio, que fue un autentico principio de placer. Todas y cada una de sus pinturas me produjeron , tal como delicadamente describía nuestro común amigo Jorge Luis al hecho estético. "Que recursos me mostraría para ello? Cualesquiera. Nada merece desecharse. todo puede ser aprovechado: batallas ganadas, batallas perdidas, barcos hundidos, barcos a flote, barcos tocados, barcos con carga, burros libres, caballos, cababurros, cartas cartografías, grafias. El sol, siempre el sol. O no. Historias tristes, felices, propias, prestadas, robadas, a Rembrand o a Pérez... Por que el fin puede justificar los medios... Por que todo nos ha sido dado para lograr< las únicas finalidades del ser humano: felicidad y disfrute > (Dalai Lama, Bs. As, 1993). "Y entonces... ¿la realidad? Estaba ahí, a la vista: una armónica convivencia de lo figurativo con lo abstracto, de lo tangible con lo intangible, de lo mismo con su opuesto; una alianza entre colores que pugnan tan igualmente por ocupar lugares como por alianza entre colores que pugnan tan igualmente por ocupar lugares como por ceder lugares..., descansando en un taller custodiado por un grupo de Angeles, que numero sacro de siete, transmiten la paz de estas batallas de la vida, como solo ellos pueden hacerlo". A esa altura del encuentro yo no tenia mas tiempo. No registro mi interrupción ni mi despedida, por que aun siguen resonandome las ultimas frases que alcance a escuchar hasta que subí a un taxi: "Inexorablemente la realidad limita el placer? No será ella una creación mas, factible de ser manipuleada a nuestro servicio? O quizás sea una incierta pintura de la Otra Realidad, la Absoluta, la Perfecta, la Inalcanzable..." Para terminar quería decir que mi amigo se llamaba Segismundo, y que este sueño lo tuve poco antes o después de que Liliana me invitara a escribir este prologo.