Prólogos

Visiones

Publicado en " Visiones "
por Norberto Griffa


Por qué “Visiones”? Se trata de un “ver” con los ojos de la cara ?.. Esta obra que hoy expone Liliana es la muestra del “ver” el devenir de la propia conciencia. Una forma de “intuición”, de relación directa con sus imágenes que se hacen presentes en su permanente fluir caótico al que la artista exorciza en un cuadro. Concentraciones y dispersiones, llenos y vacíos, cromatismos y acromatismos. El mundo de imágenes se puebla de signos, de palabras que resuenan. Su reciente exposición en Miami llevaba como título “Reflexiones de mi vida Diaria”. La vida, lo real, el caminar entre la gente real, entre las cosas reales, opera como un punto de resistencia que se dispara en esta acuosa fauna y flora desplegada en la conciencia Li. Imágenes, palabras, signos volcados en escritura automática sobre el lienzo. Una verdadera catarsis en la que se “purga” lo mejor y lo peor. Las imágenes se pueblan de significados, pensamientos, asociaciones, recuerdos. Personajes que arrastra desde su “vida diaria” hasta la mayor de las fantasías. A veces hay un juego analógico, como si grabara un momento de su conciencia. Otras veces ese mundo parece estar en la tela, surge de la misma tela, el lino en su entramado le hace aparecer su propio mundo interior. Liliana me contaba que cuando empezó con esta etapa en su creación, un día se acercó Nelly Perazzo y como al pasar le dijo: “Ahora eres tú, antes pintabas en tercera persona”.Sabia síntesis. En esta misma línea Fermín Fevre decía en el prólogo a una de sus exposiciones en el año 1993:”Puesto a analizar con mayor detalle estos paisajes imaginarios que integran su última producción y que ahora exhibe en esta muestra, podría decirse que en ellos se hace presente la memoria oculta. Jung mismo la llama criptomnesia. Vale decir, la discreción que aparece en el proceso creativo fuera de todo plan preconcebido. El autor se desvía del curso originalmente trazado para añadir algo que, a su juicio aparece como nuevo pero que en realidad ya conocía y estaba como sepultado en el inconsciente. Una idea o una imagen la saca a la luz.” ¿Cuál es el espacio abierto en esta obra? Es el espacio de la conciencia en ebullición. No hay horizonte ni perspectiva. Diverso, a-lineal, asociativo. Conviven simultáneamente imágenes que remiten a historias personales, vivencias puntuales, pensamientos, palabras. Sólo metiéndose en ese torbellino es posible captar y disfrutar esta obra como una navegación en medio de una constelación de signos. Antes decíamos que el mundo de las imágenes se puebla de signos. Signos/significantes que abren a cada “signauta” un campo de significados posibles. Muchas veces aparecen las imágenes parentales, la artista-niña, la escuela, la protohistoria; otras, su vivencia del mundo desde lo incidental hasta lo social presentando nuestra convivencia urbana (ver “Pateándola para otro día”) pero siempre se trata de la visión de quien “… es frágil como un cristal” (ver “Yo soy frágil como un cristal”). El sonido que produce el mundo sobre el cristal es la obra de Golubinsky. Este sonido se traduce a veces en ironía, en humor y también en imágenes de diablos y de falsos próceres con los labios pintados (ver “Renacer?..”) como en “La Primavera “de Botticelli el Dios del Viento, la figura obscura, se apodera de la ninfa volátil. En una época anterior la artista cuadriculaba el espacio y representaba secuencias como en una tablilla medieval a las que siempre asocié con la historieta. Julio Sánchez decía sobre este aspecto de la obra :”… una figuración cercana a la historieta (sin serlo)…” Ahora la tablilla se ha fragmentado; yo diría, explotado en ese espacio interior. Cada vez menos materia, más dibujo. Golubinsky crea su imagen con forma, rasgo y color. Pictogramas en los que se acentúa un rasgo. El rasgo significante de las figuras. En cuanto al color está ligado al temple con que las imágenes son vividas en los sueños. En algunos casos, hay una tonalidad fuerte marcando una pauta semejante a la tonalidad musical. Otras veces, los colores se deslizan por las imágenes, no coincidiendo con sus límites. Forma y color funcionan como ritmo y melodía. Otras, el color acentúa los rasgos; es la ocasión en la que se observa la intervención más gestual de la artista. También hay obras convertidas en un campo neutro donde la tela (tono y entramado) es protagonista. Tela y figuras, una línea más abstracta. No hay duda que Liliana nos sumerge en su mundo, nuestro mundo. Ella dice:”yo me pierdo en el otro” y nosotros nos perdemos en “ello”. Norberto Griffa.